lunes 19 de diciembre de 2011

La piel que habito, de Pedro Almodóvar

La reciente nominación de La Piel que habito a los Globos de Oro como mejor película de habla no inglesa me llevó hasta los Cines Odeón de Elche. Nunca he sido muy fan de las películas de Almodóvar y La piel que habito no ha cambiado mi opinión sobre su cine. Los comentarios a la salida de la filmoteca eran bastantes negativos, lo normal en los filmes de este director.

La historia narrada es otra historia de amor raro, enfermizo... A las que además se les añade dosis de ciencia futurista y minireflexiones sobre la bioética. Los actores, por muy estrellas internacionales y patrias que sean, están bastante mediocre. Ni mi admirado Roberto Álamo consiguió una actuación digna.
Mi opinión se resume en este parrafo de la crítica que Carlos Boyero hizo en su día para El País
"En mi caso, los resultados de ese buceo pavoroso que se ha propuesto el autor me resultan más cómicos que trágicos, desprovistos de la mínima sombra de perturbación. Existe algo profundamente patético en provocar la risa con situaciones, diálogos y personajes que pretenden ser trágicos, complejos, torturados y feroces. Aunque el que no se consuela ante los grotescos desvaríos de su director amado es porque no quiere".
El pase de las 5.30, al que yo asistí, vivió ese momento de risas cuando debería haber tensión en varias ocasiones. Fue un poco "grotesco", siguiendo con las palabras de Carlos Boyero.

De todas formas, aunque a mi no me haya gustado la película, me alegro de su nominación y de que siga teniendo recorrido en las salas de cine internacionales. Si algo deseo para las películas que se financian con dinero público es éxito y rentabilidad.

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